El Moisés de Miguel Ángel

“Los que no han visto esta estatua, no pueden imaginar el poder pleno de la escultura.” (Stendhal)

400px-Moses_San_Pietro_in_VincoliMoisés (1513-1515), mármol de Carrara , 235 cm (92.52 in), San Pietro in Vincoli, Rome (foto de Prasenberg bajo licencia Creative Commons Attribution 2.0 Generic)

El enojado patriarca del Antiguo Testamento ha descubierto al pueblo judío en plena adoración del Becerro de Oro.
“Volvióse Moisés [del Monte Sinaí] y bajó de la montaña, llevando en las manos las dos tablas del testimonio…Cuando estuvo cerca del campamento, vio el becerro y las danzas; y encendido en cólera, tiró las tablas y las rompió al pie de la montaña. (Éxodo 32, 15-19)

Miguel Ángel no se contentó con una imagen convencional del gran profeta y legislador, con una estatua quieta y pensativa. Su Moisés casi se levanta de tanta tensión sugerida. Parece imposible representar mejor los dictados de una mente sobre un cuerpo: la cabeza gira, las piernas parecen andar, los dedos nerviosos levantan mechas de una barba que en seguida caerán, la toga se balancea sobre la rodilla, el brazo izquierdo se aleja del cuerpo. Nada está inmovil.
Además de esta apariencia de vida, siempre se han admirado sus bien formados brazos y manos, los pliegues de su toga, y su larga y suave barba. “Bien se podría creer que el cincel se hubiera convertido en pincel,” escribe Vasari, su gran amigo y biógrafo.

Moisés de Miguel Ángel ( detalle)Moisés, detalle (foto  de Wikimedia, licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0 Generic)

En lugar de la vestimenta tradicional de los patriarcas y santos, Miguel Ángel ha creado un atuendo inspirado probablemente en los vestidos de los bárbaros de las estatuas de la antigüedad.

¿Por qué lleva cuernos?
Según una tradición medieval basada en lo que los eruditos modernos consideran una traducción errónea de la Biblia, Moisés llevaba cuernos. Pero las traducciones posteriores hablan de una radiación santa o rayos de luz, no de cuernos.

Las dos damas

Tumba del Papa Julio II de Miguel ÁngelTumba del Papa Julio II (1545) (foto de Jean-Christophe BENOIST bajo licencia GNU

Las dos figuras a derecha e izquierda de Moisés son también de la mano de Miguel Ángel.
Representan las dos hermanas Raquel y Lea de la Divina Comedia de Dante.

Lea de Miguel ÁngelLea, de la tumba del Papa Julio II, San Pietro en Vincoli, Roma (foto de Yair Haklai bajo licencia Creative Commons Attribution-ShareAlike)

Lea fue la guía de Dante en su viaje al Paraíso. Le condujo a su querida novia Beatriz. El poeta encontró por primera vez a Lea cuando ella iba cantando por una vereda, cogiendo flores mientras decía: “Yo paso el tiempo tejiendo guirnaldas para mi adorno, para que salga guapa cuando me veo en el espejo. Pero mi hermana Raquél nunca deja su vestuario. Ella pasa todo el tiempo delante del espejo, admirando sus bellos ojos. Yo me contento con hacer; ella, solo con ver.”

 

Raquél de Miguel ÁngelRaquél, de la tumba del Papa Julio II (foto licenia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported de Yair Haklai)

Pero estas dos figuras también se llaman, tal vez con más propiedad, «la vida activa» y «la vida contemplativa». No parecen vanidosas ni frívolas como las dos hermanas descritas en la Divina Comedia.

El Sepulcro

Moisés es la figura central de la tumba del Papa Julio II, el pontífice que se reclina sobre su sepulcro encima del Moisés.

Sepúlcro del Papa JulioEl Papa Julio II, detalle

El Papa Julio fue el gran patrón de Miguel Ángel.  Además de este sepulcro, le encargó los frescos de la bóveda de la Capilla Sixtina.
Fue el papa renacentista por excelencia, más terrenal que espiritual, capaz de capitanear ejércitos y derrotar a enemigos poderosos. Asimismo, fue Julio quien ordenó el derribo de la vieja Basilica de San Pedro y la construcción de la actual.

La tumba es el resultado muy reducido de un proyecto grandioso. El Papa canceló el primero después de que Miguel Ángel ya estaba trabajando en él y había ido a buscar los bloques de mármol en las montañas de Carrara; y las versiones posteriores de su sepulcro se hicieron cada vez menos ambiciosas.
Las otras estatuas del monumento, incluído el retrato del Pontífice, no son obra de Miguel Ángel, sino de cinco escultores menores. Aunque siguieron el diseño de Miguel Ángel y él les dirigió en parte y les dio sus consejos, no quedó satisfecho con su trabajo.
No obstante, la estatua de Moisés, una de las figuras más impresionantes jamás esculpidas, asegura la memoria del Papa Julio.

Tumba del Papa Julio II de Miguel ÁngelTumba del Papa Julio II (1545) (foto de Jean-Christophe BENOIST bajo licencia GNU Free Documentation )

La tragedia de la tumba

Primer proyecto

El proyecto inicial hubiera sido una de las obras más importantes del Renacimiento. En palabras de Vasari, el diseño que Miguel Ángel presentó al papa, “en belleza y grandiosidad, riqueza de ornamentación y estatuaria, aventajó a cualquier tumba antigua o moderna jamás realizada.” Era una cámara funeraria de cuatro fachadas, adornadas con nada menos que cuarenta estatuas. Y su destino era la nueva basílica de San Pedro que el Papa mandó construir. Desgraciadamente este primer proyecto se ha perdido. Una reconstrucción de una de las fachadas es esta:

Tumba del Papa Julio (primer proyecto)1505Primer proyecto reconstuido de la tumba, 1505 (foto de Sailkol bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported )

Tan pronto como Julio fue elegido papa (1506) llamó a Roma a Miguel Ángel para diseñar su tumba. Estuvo encantado con su diseño y le envió a las canteras de Carrara para sacar el mármol.
Al volver de las canteras, Miguel Ángel comenzó a esculpir las primeras figuras en Roma, y el Papa a menudo iba a visitarle mientras trabajaba. Conversaban como amigos.
Sin embargo, Julio poco a poco iba cambiando de idea. Tal vez fuera cuestión de dinero, que lo necesitaba para sus guerras. Miguel Ángel siempre creía que sus rivales Bramante y Rafael influyeron para que el papa abandonara el proyecto. Sea como fuese, un día cuando Miguel Ángel fue a pedirle dinero al Papa, se encontró con la sorpresa de que no le recibió.

La huída

En colera, Miguel Ángel destrozó los modelos para sus estatuas, despidió a sus asistentes, y salió en secreto de Roma, sin comunicarlo al Papa. Volvió a Florencia y solicitó ayuda y protección al gobernador. Durante algunos meses Soderini, el gobernador de Florencia y amigo de Miguel Ángel, ignoró las peticiones del Papa que exigían su retorno inmediato, y le dio cobijo; pero cuando Julio le amenazó a él también, Soderini obligó a Miguel Ángel a entregarse al Papa. Así que Miguel Ángel no tuvo más remedio que presentarse ante Julio y disculparse como podía.
Julio le perdonó pero no retomó el proyecto de su tumba. Le encargó a Miguel Ángel un gran retrato suyo en Bolonia, que le ocupó durante más de un año; y a continuación, los frescos de la bóveda de la Capilla Sixtina, que le ocuparon otros cuatro.

Segundo proyecto

Finalmente, ya viejo y enfermo, Julio volvió a pedirle que hiciese su tumba; y Miguel Ángel firmó un contrato con los representantes y herederos del Papa para un proyecto menos ambicioso que el primero.

Tumba del Papa Julio (proyecto 1516)Segundo proyecto reconstuído de la tumba, 1516 (foto de Sailko bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported)

Empezó a trabajar de nuevo con ilusión. Esculpió dos de sus mejores figuras: los llamados Esclavos, actualmente en el Louvre de Paris; y empezó a trabajar el bloque del gran Moisés.

El Esclavo Moribundo de Miguel ÁngelEl esclavo moribundo de Miguel Ángel (A. 2.28 m (7 ft. 5 ¾ in.), actualmente en el Louvre, Paris (foto de Wikipedia endominio público)

Pero al morir Julio, se paró la obra.
El nuevo papa, Leo X, tuvo sus propios proyectos y obligó a Miguel Ángel a trabajar para él. Sin embargo, los herederos de Julio no estaban dispuestos a consentir que Miguel Ángel dejara la tumba, aunque fuera bajo las órdenes de un papa, e insistieron en que se atuviera a las obligaciones de su contrato con ellos. Al final, llegaron a un acuerdo las dos partes: compartirían a Miguel Ángel, que tendría que trabajar en los dos proyectos a la vez. Esto requirió de largas temporadas en las canteras para Miguel Ángel, y un trabajo duro y frustrante.

800px-Marmo_z03Una cantera abandonada en las montañas de Carrara (foto Wikipedia Marmo z03CC BY-SA 2.5 de Zyance)

Durante los siguientes cuarenta años, pasó algo similar al comienzo del papado de cada Pontífice: los herederos de Julio insistían en que Miguel Ángel cumpliese con ellos y el nuevo papa le encargaba sus propios y ambiciosos planes. Como los papas tenían más poder y podían incluso alterar las leyes por decreto, siempre ganaron ellos en la disputa. Así, los Papas Clemente VII y Paulo III ordenaron las pinturas del Juicio Final y los frescos de la Capilla Paulina.

No conformes conla situacón, los herederos del Papa Julio no se dieron por vencidos. Hubo tres contratos más y tres proyectos, y a lo largo de varios años Miguel Ángel diseñó y empezó a esculpir muchas estatuas para ellos; pero una tras otra fueron desechadas porque los encargos y las figuras iniciadas no encajaban en los nuevos proyectos.

Los herederos de Julio hicieron la vida imposible a Miguel Ángel. Le acusaron de incumplir con ellos. Creyeron que parte del dinero que Julio le había entregado por las pinturas de la Capilla Sixtina iba destinada al proyecto del sepulcro y que el escultor simplemente se lo había quedado. Amenazaron con demandarle. La disputa duró años e hizo sufrir terriblemente a Miguel Ángel. Un hombre con gran sentido del deber, le torturaban estas acusaciones de deshonestidad. «Yo perdí toda mi juventud encadenado a esta tumba,” escribió. “Fue mi ruina.”

En total hubo cinco proyectos de la gran tumba del Papa Julio II.

La estatua llamada “Victoria”, hoy en el Palacio Viejo de Florencia, probablemente fue creada para alguno de los cinco proyectos, pero, como no podía ser incorporada en el último, se quedó sin terminar en el taller de Miguel Ángel a su muerte.

Victoria de Miguel ÁngelVictoria (1533-1534), Salone dei Cinquecento, Palazzo Vecchio, Firenze, Italy (foto en dominio público)

Otras figuras para alguno de los proyectos de la tumba, son los llamados “Gigantes”, que, abandonadas por Miguel Ángel en distantas fases de su realización, parecen estar luchando para salir de los bloques de mármol que los aprisionan.

Atlas de Miguel ÁngelAtlas de Miguel Ángel
(foto de Wikicommons en dominio público)
Esclavo que se despiertaEsclavo que despierta de Miguel Ángel
(foto de Wikicommons en dominio público)

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Las mejores fuentes generales son
Las vidas de los grandes artistas, de Giorgio Vasari, publicada por primera vez en 1555; y la Vida de Miguel Ángel de Ascanio Condivi, unos años más tarde, ambas en vida de Miguel Ángel.

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