Las primeras grandes estatuas ecuestres

Marco Aurelio a caballo, (año176) Palazzo dei Conservatori de los Museos Capitolinos, Roma. Altura 4.2 m Marco Aurelio a caballo (c. 176) Palazzo dei Conservatori de los Museos Capitolinos, Roma. Altura 4.2 m (CC A 2.0 Generic foto de Rosemania)

Es el único monumento ecuestre de bronce que nos ha llegado de la Antigüedad. Pocos debían estar tan bien conseguidos.
Marco Aurelio va montado con los pies colgando porque aún no se habia inventado el estribo.
Parece grande en comparación con su caballo. Tal vez los caballos fueran más pequeños en aquellos tiempos; a menudo se representan así en pinturas y esculturas clásicas.
Nadie sabe ya lo que significaba su gesto, hecho con el brazo derecho.

Algunos expertos creen que debajo de la pata levantada del caballo yacía un enemigo caído. Pero tal supuesto no concuerda con la fama que tenía Marco Aurelio de filósofo y hombre de paz. Además, no va vestido de militar.

En cualquier caso, sí es posible el que hubiese una figura debajo del aquel casco. Para los requisitos de la fundición del bronce, las patas de un caballo normalmente se unían a la base; si una pata estaba alzada, los escultores creaban de la pieza de soporte una pequeña figura u ornamento.

Los artistas del Renacimiento consideraron la figura de Marco Aurelio como un modelo de excelencia, junto con otro monumento ecuestre, de origen clásico, que todavía existía:  la animada Regisole de Pavia.

El Regisole de Pavia

Regisole, recreación de la estatua original romana. Pavia, ItaliaRegisole, recreación de la estatua original romana. Piazza del Duomo, Pavia (D.P. foto de Superzen)

Cuando Leonardo da Vinci ideaba su caballo para el duque de Milano, viajó a Pavia a ver el Regisole y apuntó las siguientes observaciones en su cuaderno:
“Más que ninguna otra cosa es su movimiento lo que merece elogios. El trote siempre ha sido el rasgo de un caballo libre. Donde falta la vivacidad natural es necesario crear una casual. La imitación de las obras clásicas es superior a la actual.” [Por el último apunte parece que quiso decir que los romanos antiguos habían hecho mejores imitaciones del arte clásico que los artistas italianos de la época de Leonardo.]

Nosotros no podemos opinar porque El Regisole original fue destruído en el siglo diecinueve. Antiguos grabados muestran la figura de un perrito que soporta la pata alzada del caballo.

Engraving of the Regisole de C, Ferreri, 1832 (foto en dominio público)Grabado del Regisole de C. Ferreri, 1832 (D.P. foto )

 

El primero de la edad moderna

El Gattemelatta es el primer monumento ecuestre de bronce en un milenio.

Gattamelatta estatua de Donatello, 1453. foto en dominio público de Lamré en the Swedish Wikipedia project)  Piazza del Santo, Padua, ItalyCondottiere Gattamelatta (Erasmo da Narni) de Donatello, 1453. (D.P. foto de Lamré)  Piazza del Santo, Padua, Italy

El escultor florentino Donatello obtuvo el encargo de la ciudad de Padua, que quiso honrar así a su Condottiere Gattamelata, o “gato de miel”, como llamaban popularmente a Erasmo da Narni. Era uno de los déspotas de la época, alguien que tomaba el poder por la fuerza; y parece ir avanzando como al frente de un desfile de victoria, lento e intimidador. Su caballo es fuerte y pesado. A Donatello le interesan más las formas generales del caballo que su movimiento, y el poder frío más que la vivacidad o la personalidad individual del dictador. El caballo es un sirviente obediente, como el propio estado.

El Condottiere cabalga rígido, mirando de frente. Lleva en la mano los símbolos del poder: el bastón de mando y la enorme espada que cuelga de su cinturón.

Una bola soporta la pata levantada del caballo, un artificio ingenioso que ha sido imitado muchas veces en estatuas ecuestres posteriores. La bola, mejor que una figura cualquiera o una caja, que pueden parecer obstáculos para la marcha del caballo, ayuda a la ilusión del movimiento hacia adelante. Uno se pregunta si su “explicación” como globo, símbolo del mundo sobre el que gobierna Gattemelata, fue una idea tardía.

El alumno aventajado

Cuarenta años más tarde, el alumno de Donatello, Andrea Verrocchio, obtuvo de la ciudad de Venecia el encargo para otro gran monumento ecuestre. Recordaban así a su Condottiere Bartolomeo Colleoni.

Colleoni, estatua ecuestre de Verrocchio, Venecia, ItaliaColleoni, estatua ecuestre (1493) de Verrocchio, Venecia, Italia (D.P. foto )

Verrocchio dio más vida a su creación. Un Colleoni altanero se tira para atrás en la silla y echa una mirada amenazante a la izquierda. No va simplemente sentado sobre el caballo, lo domina. Las arrugas de la piel del caballo, trazos de dibujo en el bronce de Donatello, aquí enseñan la torsión y la contracción de los músculos. Por todas partes hay articulación.
Es el primer caballo del Renacimiento con una pata alzada: ningun enemigo vencido, ningun perrito para sostenerla.

El reto de la fundición

La fundición en bronce de una figura tan grande era un enorme desafio para los escultores de aquellos tiempos. No sólo tenían que crear su figura de barro, sino además, un modo de convertirla en metal. Tenían que idearla pensando ya en su fundición. Muchas posturas que sobre el papel parecen expresivas son irrealizables en bronce por las exigencias de su elaboración. El escultor, igual que el arquitecto o el ingeniero, siempre está obligado a trabajar con las limitaciones de su material; no puede simplemente traducir un gran dibujo en bronce o mármol. Un monumento de bronce siempre fue una pieza de trabajo ingenioso.
Verrocchio murió antes de que pudiese fundir su figura. Un hombre llamado Alessandro Leopardi logró el pequeño milagro en 1493.

El fracaso de Leonardo da Vinci

Leonardo prometió al duque de Milan crear un monumento ecuestre colosal. Hizo boceto tras boceto de caballos y jinetes y dejó que su imaginación volara. Por fin, optó por una de sus versiones y se puso a modelar en barro un caballo de siete metros de altura. Confiaba en su ingenio para solucionar cualquier problema que se presentara a la hora de su fundición. La vivacidad era lo que quería captar. En algunos de sus bocetos, como éste para un monumento posterior, el caballo se alza sobre sus patas traseras: las delanteras descansan sobre un enemigo agachado.

Estudio para el monumento Trifulza, Leonardo da VinciEstudio (P.D.) para el monumento Trivulzio, Royal Library, Windsor, Inglaterra

Pero al final llegó a la conclusión de que tanta vivacidad no era posible, o no era lo apropiado para su monumento. Y bajó al caballo.

Estudio de un caballo de Leonardo da Vinci, Royal Library, Windsor, InglaterraEstudio de un caballo (c. 1490) Leonardo da Vinci, Royal Library, Windsor, Inglaterra

Tardó años en terminar el caballo de barro de siete metros de altura, todavía sin jinete. Cuanto más se acercaba el momento de la fundición, más le preocupaba. Hizo infinidad de estudios; inventaba armazones, marcos, fosos para el fuego, tubos y canales para la entrada del bronce caliente. Pero a pesar de sus estudios e ingeniería genial, no consiguió dar con la solución de cómo fundir su caballo. Según una fuente, pasó nada menos que dieciséis años dando vueltas. Miguel Ángel, contemporáneo pero no amigo suyo, se mofó de su incapacidad. ¡El gran inventor y Merlin Leonardo da Vinci no fue capaz de crear su propia figura de bronce!

Tacca se llevó el gato al agua

Los dos monumentos ecuestres de Donatello y Verrocchio fueron los modelos a imitar durante ciento cincuenta años. ¿Qué más se podía pedir? Parecían llegar al límite de lo que en bronce se podía hacer. Entonces, en 1660, Pietro Tacca sorprendió a todos con esta espectacular figura del rey español Felipe IV.

Monumento a Felipe IV de Pietro Tacca (entre 1634 y 1640). Plaza de Oriente de Madrid Monumento a Felipe IV de Pietro Tacca (entre 1634 y 1640). Plaza de Oriente de Madrid (D.P. foto de Luis García, Zaqarbal)

Tacca había descubierto una manera de hacer que el caballo del Rey se quedara levantado sobre sus patas traseras;  no hay soporte alguno para la parte delantera del caballo. Tacca se inspiró en esta pintura de Velázquez, en donde el caballo y su noble jinete parecen casi flotar en el aire.

Felipe IV a caballo de Diego Velázquez. Museo del Prado, MadridFelipe IV a caballo de Diego Velázquez (c. 1634-1635) Museo del Prado, Madrid (D.P. foto del Proyecto Yorck)

¿Cómo lo logró? ¿Cómo hizo flotar la enorme mole de bronce? ¿Por qué no se cae?
Tacca, como Leonardo con su caballo, lo pensó durante mucho tiempo. Un día se lo preguntó a su amigo, el gran Galileo. “Fácil,” dijo el genio. “La parte levantada la haces hueca, y la parte trasera, maciza.”

De hecho, como el escultor Robert Mileham ha puntualizado, las estatuas de bronce son siempre más o menos huecas. Pero Tacca sacó provecho del consejo de Galileo. La espesa cola del caballo, que cae hasta la base, actua como contrapeso.

Pero incluso si uno es conocedor del secreto de su soporte, la elegante figura no deja de sorprender y encantar.

Creative Commons Monumento ecuestre de Felipe IV de Pietro Tacca, Plaza del Oriente, Madrid Attribution-Share Alike 3.0 Unported license foto de BalboMonumento ecuestre de Felipe IV de Pietro Tacca, Plaza del Oriente, Madrid
(foto C C AA 3.0 Unported license de Balbo)

 

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