Miguel Ángel y su misterioso método de tallar

Para entender cómo talló sus esculturas Miguel Ángel, echemos un vistazo a las que no terminó, y en especial, a las que están en una fase inicial. Ellas nos darán la clave, ¿no?

No. Más bien la esconden, guardan el misterio. Es como si en su interior el Maestro, un Merlín astuto, hubiese encerrado su secreto para siempre. No se puede estudiarlas sin perplejidad. En los quinientos años transcurridos, los expertos no han podido ponerse de acuerdo sobre su manera de trabajar.

St. Matthew by Michelangelo , 1505-1506 size: 216 cm.San Mateo de  Miguel Ángel , 1505-1506;  216 cm. foto wikimedia en dominio público

El San Mateo es un buen ejemplo. “Aunque tan lejos de ser acabada,” afirma Giorgio Vasari, biógrafo de Miguel Ángel, “es una obra de arte perfecta, que enseña a otros escultores cómo sacar una estatua del mármol sin cometer errores…”

En absoluto enseña tal cosa. Lo que más llama la atención es que parece un relieve. Sólo se ha tallado una parte, como si Miguel Ángel fuera pintor en vez de escultor y le interesara únicamente la vista de frente; como si se lanzara a esculpir como un principiante sin preocuparse por la profundidad de los rasgos y el aspecto que iban a tener desde otro ángulo o perspectiva; como si pudiese dejar que la parte trasera del San Mateo se resolviese por si solo. Es un pésimo ejemplo de cómo tallar una figura y un modelo totalmente equivocado para los escultores novatos, que a menudo yerran justo en este sentido.

Los Gigantes Bóboli

Las esculturas menos acabadas de Miguel Ángel, las que por tanto deberían revelarnos más sobre su técnica de tallar, son las que mejor guardan su secreto. Las así llamadas “Gigantes” están expuestas actualmente en el Museo Accademia de Florencia, a derecha e izquierda de la amplia sala que conduce al David. Representan esclavos que se retuercen y luchan para liberarse de su esclavitud y de la piedra que los encierra. Miguel Ángel comenzó a esculpir cada figura desde solo un lado, igual que con el San Mateo, como si proyectara un relieve en lugar de una estatua. Sacó desde esa perspectiva los rasgos de sus figuras hasta casi completarlos y dejó el resto, el lado contrario de la figura, en el bloque, sin siquiera bosquejarlo. Es un proceder muy desaconsejable.

Lo que sorprende en los Gigantes, y causa perplejidad, es la presencia de tanta piedra sobrante. El esclavo que bosteza, el que llaman “el Gigante que despierta”, por poco  estira sus brazos fuera del bloque.

Esclavo que despierta de Miguel Ángel

Esclavo que despierta de Miguel Ángel foto wikimedia en dominio público

¿Por qué Miguel Ángel no le da un poco de espacio a sus caderas también? ¿Qué función tiene el largo muro de piedra que linda al Gigante y que ya no tendrá cabida en la estatua final? Estorba y mucho al escultor, al que no da más opción que arreglárselas con su maceta y cincel en el fondo de un desfiladero de ocho centímetros.

El esclavo llamado Atlas es aún peor.

Slave (so-called Atlas) by Michelangelo

Esclavo llamado “el Atlas” de Miguel Ángel foto wikipedia en dominio público

La inexplicable pared de mármol corre al lado de toda la figura y la gran “llanura” original del bloque sigue en el centro sin labrarse. Por lo que Miguel Ángel tuvo que excavar la pierna de la figura de una trinchera de hasta treinta centimetros de profundidad. Hay sitio para un cincel pero casi ninguno para la mano allí abajo. ¿Qué sentido tiene constreñirse tanto? ¿Por qué no hace lo que parece lógico y elimina la piedra a derecha e izquierda y las paredes del cañón?

Los principiantes siempre se meten en apuros. Viene el maestro y los encuentra contorsionados en posturas raras mientras tallan o pulen sus figuras. Se hacen daño a menudo sin darse cuenta hasta que el día se acaba y aparecen los dolores por la noche. “¿Qué haces?” les pregunta el profesor, con exasperación fingida. “Para un momento. Ponte derecho. Coloca tu figura así. ¿No ves que está mejor ahora y puedes trabajar más relajado? El cuello te va a molestar esta noche, seguro. Tienes que aprender a “buscar las mañas”, como decimos, a encontrar los trucos para trabajar de la forma más cómoda posible. El oficio de escultor es muy duro, no le vayas a añadir dificultades.”

Una vez más Miguel Ángel se queda como un novato con sus errores de principiante. Se ha metido en un hoyo.
Pero ¿quién es el maestro aquí y quién el alumno? De hecho, fue este el método que produjo (si es que un método puede producir) algunas de las más grandes esculturas jamás sacadas de la piedra. Se puede argumentar que podrían haber sido realizadas siguiendo el procedimiento tradicional , es decir, de esculpir en redondo, trabajando los lados todos por igual, y que el proceder de Miguel Ángel no fue más que una excentricidad suya. Pero será mejor reconocer que la manera de obrar y el logro final van de la mano, es decir que el cómo y el qué son inseparables.

La teoría de Vasari

Giorgio Vasari, artista, amigo y biógrafo de Miguel Ángel, afirma que el Maestro usó el siguiente método para la talla de sus esculturas:

Tumbaba su modelo en una caja como un cadaver en el ataúd. Llenaba la caja de agua hasta que el modelo quedaba sumergido. A continuación, abría un agujero en la caja para que el agua se fuera poco a poco, o la achicaba con un cazo. Las partes de la figura que emergían del agua primero eran las que Miguel Ángel tenía que tallar primero en el bloque de mármol.  De la cara, por ejemplo, sacaba primero la nariz, luego la frente, luego el bigote, la barbilla, los párpados, y así sucesivamente.

Es una buenísima demonstración de la talla de una escultura, pero como método de trabajo no parece lo más idóneo. ¿De verdad fue el método de Miguel Ángel o solo un ejemplo práctico, una ilustración para el lector medio de Vasari, de cómo se extrae una estatua de la piedra? ¿Qué inconvenientes tiene?

En primer lugar, la medición de la profundidad de la figura que va saliendo del agua parece complicada e imprecisa. Se podría colorear el agua para mejor contrastarla con la figura, pero no sería fácil determinar con exactitud el nivel de agua donde las prominencias son vagas o suaves. La tensión de superficie también podría interferir en la medición, porque el agua se agarraría a los lados de la forma emergente e indicaría un nivel más alto de lo correcto.

Otro inconveniente sería el modelo. Para obtener medidas exactas se necesitaría un modelo acabado o más completado que un boceto. Incluso si fuera más pequeño que la estatua de mármol proyectada, su modelado llevaría mucho tiempo y sería la obra auténtica, la que representa la plasmación de la idea del artista. La escultura de mármol sería una copia.

Pero estas dificultades prácticas seguramente podrían superarse. Lo que no es verosímil es que el Maestro se hubiera sometido a la tiranía de un sistema tan robótico. Posiblemente las “momias” se creaban para la ayuda de los asistentes de su taller. Pero ningún artista, y Miguel Ángel menos, podría soportar la rutina de la medición como si él fuera un instrumento mecánico animado que reproducía un objeto cualquiera. Todo su juicio estético se suspendería con semejante proceder. Su estética se limitaría a la determinación de números y distancias, como si fuesen la geometría o la topografía de una tierra en miniatura. Las prominencias que talla perderían su significado y su coherencia. No son más que islas rocosas que van surgiendo del “mar”. Puede que el escultor sepa que el medio centimetro que debe sacar del mármol es un nudillo o la punta de una nariz pero el método no le permitiría verlos enteros hasta que no cayera el nivel del agua del ataúd.

Esatatua de Miguel Ángel en Florencia

Esatatua de Miguel Ángel en Florencia (foto wikimedia en dominio público)

El secretismo de Miguel Ángel

Vasari nunca vio trabajar a Miguel Ángel, quien se empeñó en que no lo viera.
No le gustaba que le observaran mientras trabajaba, no sólo porque los ociosos y los críticos le ponían nervioso, sino porque quería guardar en secreto su método de tallar. Una vez, mientras trabajaba de noche, que en aquella época se hacía con velas colocadas en el sombrero, llegó su amigo Vasari sin avisar, llevándole un regalo. Miguel Ángel divisó a su amigo en la puerta y, como su estatua estaba visible, apagó rapidamente las velas para que la estancia se quedara a oscuras. A Vasari esa reacción le parecía graciosa; no tanto a Paolo Giovio, el primer biógrafo del Maestro: “Miguel Ángel jamás se dejó observar mientras esculpía sus estatuas, aunque se lo pidieran muchas personas importantes.”

¿Pintor más que escultor?

En su diario el pintor francés Eugenio Delacroix apuntó esta observación sobre las estatuas de Miguel Ángel:

Daguerreotipo de Eugenio Delacroix

Daguerreotipo de Eugenio Delacroix (wikimedia foto en dominio público)

“Siempre le he considerado pintor más que escultor, por más que él dijera lo contrario. A diferencia de los antiguos, no trabajaba con masas en sus esculturas. Parece como si primero hubiera trazado un perfil ideal, como hacen los pintores. Se podría afirmar que sus figuras y grupos se exhiben desde una sola perspectiva—allí está el pintor… Miguel Ángel nos asombra, nos agita, nos llena de cierta admiración confusa, pero en seguida uno descubre esas irregularidades inquietantes que son el resultado de un trabajo hecho con demasiada prisa debido a la impetuosidad con que lo abordó, o fue el agotamiento pleno que le afectaba al final de una obra que resultó inacabable. Este último a menudo se manifiesta de manera innegable.”

Casi todas las figuras de Miguel Ángel fueron ideadas para exponerse, o en un nicho, o delante de una pared, y la parte trasera de muchas nunca fue siquiera esbozada en la piedra. Así, las concebía y las trataría como relieves, labrando su “lado bueno” hasta casi terminarlo, antes de abordar la parte que se quedaría sin exponer.
Y por muy incomprensible que parezca, las altas paredes de piedra de los Gigantes  sí parecen ejemplificar un método de tallar como él que expuso Vasari. Solo podían haberse utilizado para medir la profundidad de las esculturas.

Boboli Gardens statue called

Figura de los Jardines Bóboli llamado el “Atlas” con sus paredes de mármol

Benvenuto Cellini, orfebre y escultor que conocía a Miguel Ángel, afirma que vio los grandes modelos de arcilla de las figuras de la Capilla Médici. No menciona las cajas en que debían yacer pero la existencia de modelos tan grandes y terminados prueba que Miguel Ángel las copiaba en mármol.

 

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5 respuestas a Miguel Ángel y su misterioso método de tallar

  1. Antonio dijo:

    Sorprendente desde el punto de vista practico, coincide y no solo en Miguel angel que con un metodo tan singular, tan sublime resultado,.Estoy seguro y en su faceta de pintor el procedimiento y esquema de trabajo es el logico, sin embargo en escultura se enclaustro
    en un procedimiento titanico, no solo en su perpectiva de talla, tambien en su concepcion
    imaginaria de la obra, un artista delirante, con una lucha y desafio interior ante cualquier reto, provoca ante la duda o critica, una pasion desenfrenada por alcanzar lo sublime. No es extraño se aislara, ni dejara lo vieran ya que necesitaba de toda su energia y concentracion, para
    acometer la talla del bloque de marmol por un lado, diseñar en su mente las formas, y luchar consigo mismo, en su empeño de darle alma a su obra.

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  2. Rafael Apango dijo:

    La concepción de la figura inmersa en la piedra o madera permite al escultor “liberar” de manera paulatina y cuidadosa aquello que sobra pudiendose aprovechar en ocasiones ello para el complemento de la obra … ya lo habia mencionado Miguel Angel… De manera personal, difruto más el proceso y evolucion que la obra terminada…

    Rafael Escultor
    Julio 2017

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  3. Yo siempre he considerado cuando esculpo el mármol que lo más sublime y jubiloso al esculpir es cuando voy dominado el mármol como un domador con el león ordenando la materia con una nueva forma concebida previamente en el intelecto. Por eso para mi las obras de los esclavos del gran Miguel Ángel son increíble, para mi pura lección de maestría. Un saludo.

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